El caso Marsans: del infierno al cielo y sin alas0

Esta mañana saltaba una noticia que ya ha derramado litros de tinta y probablemente seguirá dando de qué hablar en los próximos días: la empresa Marsans, en graves aprietos económicos, es la compradora del número agraciado con el primer premio en la tradicional lotería de Navidad.

Para la mayoría de medios y para el público el interés de la noticia se centra en la casualidad de que la suerte le llegue a quien está en apuros y que favorezca además, de forma múltiple, a quienes más sufren el problema, los empleados de la compañía (aparte de los clientes). Lo cierto es que este es un modelo de noticia casi tan bueno como la del hombre que muerde al perro: novedad, paradoja, casualidad, empresa conocida, muchos afectados, en fin, reúne todos los elementos indispensables. Ahora bien, para mí hay una lectura muy interesante que va mucho más allá de la primera impresión y es la que se refiere al impacto en la imagen de Marsans.
Hagamos un brevísimo retroceso en el tiempo; esta mañana Marsans era noticia en todos los diarios por el cierre de una de sus empresas, Air Comet. La empresa, con una deuda de 25 millones de dólares, echaba el cierre y dejaba en tierra esta mañana a al menos 1.500 pasajeros y en la calle a 640 trabajadores. Obviamente la imagen de Marsans a primera hora estaba por los suelos y se vivía una situación de crisis desde el punto de vista de la comunicación. Pero “hete” aquí que en apenas unas horas dos displicentes alumnas de San Ildefonso sacaban una bola con un número, el 78.294, junto a la bola que le asignaba el primer premio de la lotería y entre los cuatro cambiarían de repente la percepción pública de la imagen de Marsans; al ser esta beneficiaria en solitario del premio y haberlo repartido entre sus empleados pasaba de repente de ser conocida como la empresa quiebra a ser nombrada como la “reparte millones”.
El efecto para Marsans no ha podido ser más positivo y ha sido una doble suerte, económica por un lado y de imagen por otro y no sólo para este momento sino para mucho tiempo ya que probablemente será recordada siempre como “esa Compañía a la que le tocó el gordo el día en que cerraba una de sus filiales”. Por si todo esto fuera poco, la noticia es también un bombazo desde el punto de vista promocional para Loterías del Estado, a la que con toda seguridad acudirán a partir de 2010 las empresas con mucha más intención que la de repartir millones entre sus empleados … Y es que con un gordo como éste ¿quién se acordará de Air Comet? (por cierto su web ha sido borrada del mapa…)

P.D.: ¿y no hemos dicho que la empresa es de Díaz Ferrán, Presidente de la CEOE?