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Este año: Suma y sé feliz1

Cada cambio de año, una puerta se abre, y otra se cierra: dejamos atrás lo viejo para abrazar lo nuevo. Pueden ser tópicos, pero, finalmente, son una buena excusa para “replantearse” en todos los ámbitos, y dar un nuevo impulso a lo que hacemos.

En el terreno profesional y de la empresa, para nosotros, el cambio de año siempre ha servido para renovar propósitos, reforzando aquellos que dan sentido a nuestra existencia y añadiendo aquellos que la hacen cada día más consistente. Valgan pues, una vez más, como líneas o grandes guías, no sólo para nosotros, sino para todo aquel que quiera tomarlas:

  • Estar: una referencia a la máxima de estar en el presente, atentos a lo que ocurre en cada momento, para hacerlo único. Aplicable a cada tarea, cada conversación, cada acto. También significa no arrastrar cuestiones pasadas, ni proyectarse en el futuro, ya que son pérdidas de tiempo y energía que nos restan fuerza para lo que estemos haciendo ahora. Finalmente, son una alusión clara a las distracciones, que en la era 2.0 son abundantes, y van a más…
  • Conocerse: ser conscientes, en cada momento, de nuestros potenciales y nuestras debilidades, para actuar en consecuencia, aprovechando y poniendo a disposición de terceros lo mejor que hay en nosotros. No significa limitarse, pero sí tomar riesgos controlados.
  • Visualizar: en la misma medida, ser capaces de visualizar aquello que queremos. Si lo hacemos, probablemente coincidirá con aquello que mejor sabemos hacer, y nos hace felices.
  • Renovarse: buscar nuevas metas y cambiarse “el traje” de vez en cuando para tener otros puntos de vista, que nos enriquezcan y aporten nuevo valor a lo que hacemos. Del “renovarse o morir” al “renovarse para revivir o sentirse más vivo”.
  • Ser valientes: es fácil acomodarse y refugiarse en la “zona de confort”. Pero esto, a la larga, lleva a estancarse. Es necesario ser valientes y no tener miedo a abrir nuevas vías o caminos. El error, como tal, no existe realmente; se trata siempre de correcciones y aprendizajes, circunstancias que nos ayudarán a crecer. Por eso, no hay nada que temer.
  • Amarse: suena frívolo, pero no lo es. La autoestima es el principio de todo. Es clave reconocerse, admitirse y amarse para dar a otros. Y esto es aplicable a todos los ámbitos. Todo el mundo tiene cualidades, virtudes y talentos; se trata de descubrirlos y ponerlos en valor, primero ante uno mismo, y después ante los demás.
  • Compartir: por último, todo ello nos permitirá compartir lo que somos, y lo que hacemos con quienes nos rodean. En el ámbito profesional significará aportar y trasladar valor, ayudando a terceros a crecer en determinadas áreas, y, en ese sentido, alimentarse mutuamente, crecer juntos.

Todo esto, nada más y nada menos, es lo que os deseamos desde aquí para este nuevo año. Que seáis capaces de sumar siempre, y que eso os haga felices.

¡Feliz 2016!